Haz lo que creas conveniente. Sigue tus impulsos. Si te dice que no, es no. No insistas. Tampoco es cuestión de ser su mascota o no serlo. Si la tía es legal, no abusará de tus buenas intenciones. Tú tampoco de las suyas si eres legal.
Pero, sobre todo, que no te maree ni te marees tú solo. No te hagas pajas mentales. ¿La quieres? Vale. ¿Te ha dicho que se le van a pasar muchas cosas por la cabeza en Navidad? Obvia esa pista. Es muy posible que sea un cebo, puede que no, claro, pero el riesgo no compensa, además no te va a llevar a ninguna parte.
Sé un hombre, y sé honesto. Es el "consejo" que doy siempre. Llámala un día. Quedáis, no creo que te ponga pegas. Llévala a un sitio guapo, pero tampoco te pases no vayas a conseguir que se sienta presionada por tu "esfuerzo" (algo que no tiene razón de ser pero a veces pasa).
Una vez estéis los dos juntos y a solas, le dices todo lo que hay, todo lo que sientes. No me hagas la del héroe de lanzarle un muerdo de primeras porque te puedes llevar una cobra épica. Una vez te hayas sincerado, pero sincerado de verdad, Gaia proveerá. Hazme caso.
Pero, sobre todo, pese a cuanta historia te hemos contado, actúa según tus convicciones y creencias. ¿Que te equivocas? Mala suerte, chico, el mundo no acaba ahí.
Si actúas con honestidad os ahorraréis muchas tragedias, y seguramente no haya ni rencor ni mal rollo. Pero nunca se sabe. Siempre duele durante un rato cuando te quemas.
Un saludo.