Madre mía la de gente loca que hay por ahí. Si el hombre, en vez de encerrarla le hubiera puesto una bomba, ya estaría cantando: "Explota, explota, me explo-. Explota, explota mi corazón".
Pero lo que es seguro es que la señora estaría cantando, encerrada en el cobertizo: "Y se encuentra una mujer (qué dolor, qué dolor) dentro de un armario (qué dolor, qué dolor)".