La noche más larga en mucho tiempo, parecía que la Oscuridad no quería marcharse, la luz no parecía ganarle la batalla en la mañana, hasta que se asomó un haz brillante por mi ventana.
Si, otra mañana de nuevo igual, sin haber podido pegar ojo cogí el móvil y fui a comprar el pan. Tras ello decidí que hoy tocaba hacer un poco de bicicleta, hacía un tiempo raro, pero daba igual.
Un pedaleo, dos, tres, cuatro… el viento era frío, notaba como entraba por mi pecho, pero seguí adelante, la música sonaba… una extraña sensación me invadía por dentro.
Llegado al destino , soltando la bicicleta como un juguete viejo, el cansancio me invadía. Abrí la mochila y encontré agua y una manzana, mientras me la comía contemplaba el paisaje, pensando…”¿Por qué?”, a lo que una voz dentro de mí respondió : “¿Y porque no?”.
Una vez descansado volví a subir a la bicicleta, otra vez pedalear al ritmo de la música, uno, dos, tres, cuatro… cuando de repente, una gota de agua me cae en la cara…dos, tres, así hasta convertirse en una lluvia. Paro la bicicleta y me pongo el chaleco de lluvia, me quito el casco y noto como el agua roza por mi cara, por mis manos y piernas cansadas… una sensación de frío me invade, pero, rápidamente se convirtió en una sensación relajante, todas las preocupaciones desaparecían lentamente mientras mi mente viajaba a otro mundo.
El camino parecía más fácil ahora, no notaba el cansancio, solamente la lluvia contra mi cara… Llegando a casa, dejando la bici, abro el grifo del agua caliente de la ducha y me pongo debajo de ella, notando ahora el calor, otra vez esa sensación…
Hoy, me he sentido vivo, otra vez esa extraña sensación en mi cuerpo…