Yo sí volé una vez, y además aterricé de morros. Estuve 10 minutos totalmente ciego sin poder ver nada, y no veas qué acojono, yo pensando que había perdido la visión para toda la vida. Además, en una semana no pude doblar la pierna, lo cual tampoco es un inconveniente insalvable, salvo cuando quieres ponerte o quitarte un pantalón, pero eso sí, dolía horrores.
Por cierto, fue en un encierro en sanfermines y aun doy gracias de que el toro solo me pillase de refilón y me diese con el testuz y no con un cuerno, no os podeis imaginar la fuerza que tiene un bicho de 500 kilos a todo galope, sientes como si te atropellase un tren de mercancías y eres un puto guiñapo indefenso ante él.