Recuerdo que la primera consola que entró en mi casa fue una Master System que alquiló mi padre un fin de semana, con el Alex Kidd. No sé como tuvo esa ocurrencia, nunca ha sido una persona aficionada a los juegos, pero bueno, el caso es que se enganchó un poco.
El verdadero vicio llegó con la Nes y el Kickle Cubicle, no había forma de quitarle el juego. Recuerdo que cuando estaba en fases difíciles hasta me tenía que ir de la habitación, que se enfadaba (y nos echaba la culpa de que le saliera mal la fase, como los niños pequeños, vamos, jeje).
Y ya no le he visto jugar más (salvo para ayudarme en algún que otro puzzle cuando era pequeña).
El relevo lo ha tomado mi madre, que si bien tampoco es muy aficionada, se apunta a todos los juegos frikis. El Eye Toy le encanta, igual que el DDR. También ha probado el Guitar Freaks (aunque como no se le da tan bien como los otros, pues no tuvo tanto enganche). Y la última vez que fui le dejé probar el wario de la ds y tuve que quitarle la consola.