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El Consejo de Ministros ha indultado hoy por segunda vez a cuatro mossos d'esquadra condenados por torturar a un hombre al que confundieron con un atracador. Los policías habían sido condenados a penas de hasta cuatro años y seis meses de prisión por el Tribunal Supremo. En febrero, el Gobierno del PP ya concedió la medida de gracia, rebajando la pena a dos años de prisión, dando por hecho que los agentes no entrarían en la cárcel (normalmente si el reo no tiene antecedentes se suspende la ejecución).
Pero la Audiencia de Barcelona, en una resolución atípica, ordenó el ingreso en prisión de los policías, alegando su peligrosidad y esgrimiendo que los hechos eran especialmente graves teniendo en cuenta su condición de policías. Los mossos d'esquadra, respaldados por el Departamento de Interior, presentaron diversos recursos intentando retrasar la ejecución de la condena y confiando en que se les concedería un segundo indulto, que también pidieron.
El Ejecutivo del PP conmuta la pena de prisión por una multa con una cuota diaria de 10 euros, durante dos años. En una nota de prensa, el Ministerio de Justicia alega que la medida se concede tras "analizar la amplia documentación e información que contienen los expedientes aportados". La propia Audiencia ya advirtió en un auto en agosto que un segundo indulto sería "una suerte de fraude de ley o abuso de derecho", y supondría "utilizar al antojo" de los policías e "individualizar a su capricho y mejor acomodo" esta figura excepcional de gracia.
En ese mismo auto, señaló también que en la segunda petición de indulto los agentes aducían "los mismos argumentos que ya fueron alegados y tenidos en cuenta para conceder" en el primero. "Nada más contrario a los principios de igualdad y justicia que como fundamentos de nuestro sistema jurídico penal deben quedar absolutamente preservados de cualquier comportamiento arbitrario, antojadizo y caprichoso como el que sin duda, representa el propio del caso de autos", remachaba entonces la Audiencia de Barcelona.
Según la sentencia del Supremo, ha quedado probado que el 27 de julio de 2006 Joan Salva, Manuel Farré, Fernando Cea y Jordi Perissé confundieron a Lucian Paduraru, entonces de 28 años, con un atracador violento. Le esperaron en la puerta de su casa, no se identificaron como policías, le propinaron una paliza, lo insultaron e incluso lo amenazaron introduciéndole una pistola en la boca. Un quinto policía, Alejandro García, fue condenado por coacciones a seis meses de prisión. En la detención de Paduraru también estuvo presente entonces su mujer, que estaba embarazada de tres meses y recibió un trato degradante.
Los policías deberían haber ingresado en prisión el 10 de diciembre, puesto que en un auto del pasado octubre la Audiencia de Barcelona ordenaba que los mossos d'esquadra debían entrar en la cárcel en 45 días.