Algunos textos interesantes

Hola

me gustaría encontrar textos interesantes, de esos que tratan de forma poética o a modo de artículo temas como la muerte, la superación personal, etc. De esos que cuando los lees hacen que algo cambie entro de tí.
No tienen por qué ser veraces en su autoría, porque hay textos que con el paso del tiempo han sido modificados o simplemente inventados.
Vale cualquier texto (no frases) que valga la pena ser leído; y no creo que éste post deba ir en el de Literatura ya que no se busca nada relacionado con la misma.


La muerte no es el final (carta de San Agustín de Hipona a su madre Santa Mónica).

La muerte no es nada.
No he hecho nada más que pasar al otro lado.
Yo sigo siendo yo.
Tú sigues siendo tú.

Lo que éramos el uno para el otro, seguimos siéndolo.
Dame el nombre que siempre me diste.
Háblame como siempre me hablaste.
No emplees un tono distinto.
No adoptes una expresión solemne, ni triste,
sigue riendo de lo que nos hacia reír juntos.

Reza, sonríe, piensa en mí, reza conmigo.
Que mi nombre se pronuncie en casa como siempre lo fue,
sin énfasis alguno, sin huella alguna de sombra.
La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado,
¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos?
¿sólo porque estoy fuera de tu vista?
No estoy lejos... tan solo a la vuelta del camino.

Lo ves, todo está bien…
Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su ternura acendrada.

Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.




Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos.
El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reserva" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.

El Gran Jefe Blanco de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.

Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

Es el fin de la vida. El comienzo de la supervivencia.



De la crisis se sale trabajando (dicen que lo escribió Einstein, pero no hay datos objetivos que lo corroboren)

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.



Los patos hacen ruido. Las águilas vuelan (básicamente habla sobre que las cosas se consiguien si crees en ellas)

Él estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que Harvey noto fue que el taxi estaba limpio y brillante.

El chófer muy bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi a Harvey.

Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Wally, su chófer, mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Harvey leyó la tarjeta: Misión de Wally: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable.

Mi amigo Harvey quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, limpio sin una mancha!

Mientras se acomodaba detrás del volante, Wally le dijo, ¿Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado.

Mi amigo bromeando le dijo: “No, preferiría una soda”

Wally sonrío y dijo: “No hay problema tengo un conservador con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja.

Casi tartamudeando, Harvey le dijo: “Tomare la Coca Cola dietética”

Pasándole su bebida, Wally le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Wall Street Journal Time, Sport Illustrated y USA Today…”
Al comenzar el viaje, Wally le paso a mi amigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”

Y como si esto no fuera demasiado, Wally le dijo a Harvey que tenía el aire acondicionado prendido y si la temperatura estaba bien para él.

Luego le aviso cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si Harvey prefería lo dejaría solo en sus meditaciones…

“Dime Wally, le pregunto mi asombrado amigo: ¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Wally sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca de Wayne Dyer un “Gurú” del desarrollo personal.

El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás muy rara vez te frustraras.

Él decía, “ Para de quejarte” Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos hacen bulla y se quejan, las águilas se eleven encima del grupo.

Esto me llego aquí, en medio de los ojos, dijo Wally. Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo bulla y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.

Se nota, que los cambios se han pagado, le dijo Harvey.

Si, seguro que sí, le dijo Wally. Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista confiable para que haga el servicio.

Wally era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado esta historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.
Wally el taxista tomo una diferente alternativa. El decidió dejar de hacer bulla como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.



Cuidar de un enfermo (extraído del blog Elfilosofovegano, de blogspot)

Estos son, de izquierda a derecha, Tor y Sira, dos gatitos que forman parte de mi familia desde hace 13 años. Esta foto fue sacada hace un año. En la actualidad, Tor (el gatito de la izquierda) está bastante enfermo, y yo y el resto de mi familia le tenemos que cuidar para mantenerle vivo.

No puede mover las patas ni comer por si solo, hay que llevarle en brazos para cambiarle de sitio, o para que haga sus necesidades en las piedras. También hay que introducirle la comida en la boca hacia el fondo de la garganta porque si no la lengua se le vuelve para atrás y no puede tragar. Cuando se le vuelve, hay que ponérsela bien arrastrándola con un palito fino, si no, no puede pasar la comida ni beber agua.

Esto hace que lo llene todo de babas, y continuamente tenemos que estar limpiandole a él y los sitios en los que le ponemos. Pueden pasar muchos dias sin hacer sus necesidades, y hay que ponerle varias veces al día en las piedras, aunque se queja mucho porque no le gusta, pero es necesario, así que insistimos hasta que lo hace.

Además, todos los días recibe su medicina, pastillas y homeopatía, además de muchas dosis de mimos y compañía.

Todo esto exige mucho tiempo y esfuerzos, porque hay que estar pendiente de él casi todo el tiempo. A la hora de comer, de recibir su tratamiento o cumplir sus necesidades fisiológicas no lo pone nada fácil. Si te descuidas cuando le das de comer te puede meter un mordisco terrible en los dedos (lo hace sin querer), además que se puede caer de la cama si no se le vigila, y hay que tener cuidado de que no se lleve ningún susto, porque desde que está inválido reacciona de un modo muy temeroso y cualquier ruido o movimiento brusco le altera. Si se asusta mucho hasta se puede mear encima.

Por si fuera poco, está su hermana Sira, que complica bastante más la situación.

Sira se puede mover con normalidad. Come, bebe y juega sin problemas, pese a que tiene un tumor en los pechos que le está aumentando. Según la veterinaria no es grave -sobre todo comparado con la situación que vive Tor- y dice que todavía puede mantenerse varios años sin perder calidad de vida.

Nos ha recomendado no operarla (ya sería su segunda intervención, y parece que no sería bueno operarla de nuevo), así que la tenemos con un tratamiento a base de Renoven, un medicamento bastante costoso pero que parece que ayuda a detener el avance del cáncer en humanos.

El problema es que desde que Tor está tan enfermo, Sira no le puede ni ver, se pone muy violenta y le ataca como si fuera un enemigo, hasta el punto que hay que mantenerles separados porque si no le podría matar (el pobre Tor no se pude defender, lógicamente). Esto exige tener mucho cuidado de mantener las puertas siempre cerradas, al modo de la película “Los otros” de Amenabar. No podemos dejar dos puertas abiertas a la vez, porque Sira está al acecho, tratando de aprovechar la más mínima ocasión.

Creo que esto puede ser debido a que su olor ha cambiado y no le reconoce, o tal vez al estar enfermo le quiere fuera de su territorio por puro instinto de supervivencia. Sea como sea, supone un peligro constante para Tor, además que para Sira es un gran stres pensar que vive con un invasor en casa.

Estas circunstancias son bastante duras para los humanos que estamos al cargo de la situación. Uno recuerda cuando estaban los dos juntos, no hace demasiado tiempo, cómo jugaban, comían y bebían de modo normal. Verles ahora así, separados, enfrentados y con achaques, con uno de ellos impedido, produce gran dolor.

Hemos llegado a plantearnos la opción de proporcionar a Tor la eutanasia activa e indolora, ante la posibilidad de que seguir viviendo le proporcione también a él gran dolor durante un tiempo indefinido, sin posibilidad de remisión, una situación muy poco deseable. Por supuesto, esta es una iniciativa de carácter totalmente sensocentrista y utilitarista, esto es, hacer balance del posible dolor y placer que obtendrá, y obrar en consecuencia.

Sin embargo, hemos desechado la idea por varias razones:

-primero y lo más importante, creemos que quiere vivir. Él lucha por moverse y hacer cosas, emite sonidos cuando quiere llamar nuestra atención, busca la compañía humana y pasa mucho tiempo en estado de tranquilidad, durmiendo o tumbado sin hacer nada, como hacen muchos otros gatos. Creemos que siente dolor y molestias cuando hace sus necesidades, movimientos bruscos o cuando le damos de comer, por lo aparatoso de la situación, pero parece que lo lleva bien, lo cual también nos da fuerzas a nosotros para seguir ayudándole.

-segundo, tengo mis dudas de que alguien tenga potestad sobre la vida de otro individuo. En este caso, no hay ningún conflicto de intereses. No hay que elegir entre la vida de uno/s u otro/s, es la vida de un individuo que no interfiere con la de los demás, y sobre la que dudo que alguien tenga potestad, aunque esté bajo nuestra responsabilidad.

-tercero, no creo que la vida consista sólo en experimentar cierto volumen de dolor o placer. Puede que haya algo más que no hemos descifrado racionalmente y tenga un sentido metafísico que desconocemos. Tal vez la vida tenga una carga de tipo espiritual, y privar a alguien de su vida suponga privarle de algo trascendente más allá de las sensaciones. No soy persona religiosa, pero tampoco creo tener todas las respuestas, y cuando la vida de alguien está en juego hay que estar muy seguro de lo que se hace.

-y cuarto, existen lazos emocionales que hacen dura la idea de despedirnos de él. Pensar que ya no le vamos a poder ver, ni cuidar, ni experimentar todas las sensaciones que produce una relación de afecto mutuo hacia alguien, resulta duro de asumir. No queremos perderle, aunque es inevitable, y seguramente no tarde mucho.

Todo este suceso me ha llevado a plantearme el sentido de la vida con un enfoque diferente al habitual. Nunca hasta ahora había estado tan próximo a perder a alguien realmente cercano. Uno se pregunta, ¿por qué suceden estas cosas? ¿Por qué alguien que está vivo debe enfermar y morir? ¿Por qué existe el dolor y el sufrimiento? Uno desea que ojalá esto no pasara, que uno siempre pudiera estar cerca de los suyos, que la felicidad fuera para todos y para siempre. Pero no es así. Ni puede serlo.

Uno encuentra que al final hay que aceptar el dolor y la muerte como parte de la vida, sacar fuerzas de flaqueza y tirar para adelante, asumiendo que las cosas nunca podrán ser como a uno le gustaría. Pero entre tanta desolación, a veces suceden momentos y circunstancias que merecen la pena, como la relación íntima que se produce entre dos animales, una experiencia muy gratificante, que da intensidad a la vida y hace que salga lo mejor de uno mismo.

Después de esta experiencia, aprecio mucho más a aquellos que se dedican a cuidar a los no-humanos víctimas de la enfermedad, del desprecio y la soledad. Su ayuda son gotas en el océano de la vida, que no deja de ser un instante en la eternidad.
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