Recordad.Recordad bien este día,
lo que veis, lo que sentís.
Recordad bien lo que vuestras mujeres os decían,
la mañana, el sol, el amanecer carmesí.
Recordad bien las caras de vuestros hijos,
las lágrimas, los dientes que aún están por salir.
Recordad bien vuestros nombres y apellidos,
recordad a vuestros padres y sus miradas antes de partir.
Recordad bien la sinceridad de los espejos,
la creencia errante, ciega, absurda
los ojos perplejos,
grises, velados de duda.
Recordad el sabor de la victoria
y de sus dulces frutos.
Recordad mientras os dure el embrujo,
celebrad, reíd, cantad. Escribid la historia.
Recordad.
Aferraos al tiempo y a su elegía,
al escombro y a la lápida,
al agujero y a la venda,
a la que teme y a la impávida,
a la viuda y a la huérfana,
al otoño y a su lluvia,
a los estertores de la lucha
y allí, aferrados,
recordad,
asiendo entre temblores la memoria
pues por mucho que luchéis
yo seré eterno y absoluto,
seré odiado,
temido,
corrupto e inevitable.
Seré inolvidable.
Recordad,
será fácil,
pues también seré las sillas vacías,
las camas frías,
las flores secas,
las voces huecas.
Seré la ausencia,
seré el dolor,
seré condena y llanto,
decadencia,
horror,
seré leyenda y espanto.
Seré una despedida,
el adiós sordo,
el ciego
también el mudo,
pero al final volveré,
y seré vuestras primeras y últimas palabras
y seré arrugas en vuestras caras
y sólo cuando los mañanas yazcan marchitos,
podridos de heridas y ocultos entre los gritos,
sólo entonces
quizás volveré.
Cuando busquéis la mano,
cuando anheléis el beso,
cuando pidáis el abrazo,
y cuando añoréis un gesto,
recordad,
pues entonces,
más allá de los días ,
de los meses y de los años,
conquistados los relojes,
ahogadas las canciones
y abatidos los calendarios,
entonces,
quizá entonces,
volveré.
Recordad,
mientras escondéis los muertos entre adoquines,
recordad,
mientras ocultáis la sangre,
recordad,
mientras enterráis las culpas,
recordad,
mientras armáis la excusa,
recordad,
mientras aguantáis el hambre.
recordad,
y yo volveré.
Recordad a la mujer.
Recordad al hijo,
Recordad al espejo,
Recordad al padre.
Recordad y, sobretodo,
recordad,
pues tarde o temprano olvidaréis
y entonces,
justo entonces,
volveré.
[Un saludo

]