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Corren malos tiempos para Vodafone, el segundo operador telefónico más importante de España en lo que se refiere al número de clientes. Ayer conocimos como la imagen del operador rojo sufría un duro varapalo tras convertirse en la compañía de telecomunicaciones más denunciada por los usuarios en Facua durante 2012. Además, según la última encuesta de esta asociación, Vodafone es también el operador de telecomunicaciones móviles peor valorado por sus clientes, seguido a poca distancia por Movistar.
Hoy, conocemos además que Vodafone España ha presentado un ERE para un máximo de 900 trabajadores de los cerca de 4.200 empleados que forman su plantilla, lo que representa el 21,4 % del total de la misma. Vodafone se justifica alegando una pérdida de ingresos en nuestro país superior al 30 %, por lo que la intención de la compañía con este expediente de regulación de empleo será redimensionarse para volverse más competitiva.
Ambas noticias se han producido de manera consecutiva y suponen un duro golpe para la imagen corporativa de una empresa con millones de clientes a lo largo y ancho del planeta. Esta situación pone de manifiesto la nueva realidad que viven los operadores telefónicos en nuestro país y a la que parece ser que les cuesta adaptarse.
Los tiempos del oligopolio feliz entre Vodafone, Movistar y Orange ya han terminado. El cliente actual es mucho más exigente e intransigible con los abusos de estas compañías. A los abultados precios a los que han sometido al sector durante años se unen los incumplimientos de ofertas comerciales, elevadas penalizaciones por baja anticipada de la línea, altas en servicios no solicitados, servicios de atención al cliente lamentables y un largo etcétera de problemas.
Ante este panorama, los usuarios deciden optar cada vez con mayor frecuencia por otras alternativas comerciales sin tantas ataduras. En este sentido, los operadores móviles virtuales (OMVs) han conseguido convertirse en la alternativa perfecta, situación que se traduce en una caída de la actividad comercial de estos gigantes de la tecnología. ¿Se pondrán las pilas a tiempo o ya es demasiado tarde para remediar el daño hecho?
Era de esperar: el sector de la telefonía móvil también ha tenido su propia burbuja y ha explotado. Durante los felices años 2000 las compañías de telefonía móvil experimentaron un auge brutal basado no en la importancia de su sector ni en la calidad de su servicio, sino en un modelo de negocio basado en las subvenciones de terminales a sus clientes.
Las telecos no basaron su estrategia de negocios en conseguir la satisfacción de sus clientes, sino en captar clientes mediante ofertar suculentas en forma de teléfonos a un coste asequible. Era un negocio redondo: la operadora conseguía atar a clientes durante varios años, muchas veces con tarifas muy superiores al gasto real con tal de hacerse con el terminal codiciado a un precio bajo y por otro lado, cualquier camarero con un sueldo nimileurista podía lucir orgulloso el nuevo iphone a un precio que se podía permitir. ¿Y que pasa con los clientes que ya tenemos? Bueno, que se quejen, no pasa nada; Si haces una portabilidad, ya te llamaremos para hacerte una contraoferta, pero mientras no muestres una intención firme de marcharte no vamos a invertir ni un euro en mantenerte.
El problema es que con la crisis todo eso se tambalea: las operadoras han dejado de ver a los posibles clientes como inversiones rentables y ahora los ven como morosos en potencia. Como consecuencia, se acabaron las subvenciones, nadie te va a dar un iphone por cuatro duros para que luego no puedas pagarlo (si, se que Orange las mantiene y que tanto Movistar como Vodafone realizan promociones puntuales; pero las actuales ofertas no son ni la mitad de generosas que lo fueron durante los buenos años),. Ahora bien, sin subvenciones quedan a la vista las vergüenzas de las grandes operadoras, que ya fueron enumeradas en el artículo: mal servicio, tarifas abusivas, atención al cliente vergonzoso... En definitiva, con cada vez menos incentivos para permanecer en las grandes compañías con las tarifas más altas es lógico que el consumidor se apriete el cinturon, ajuste su tarifa al consumo real, procure gastar menos o directamente deje la compañía en busca de tarifas más ajustadas y un mejor trato.
La burbuja ha estallado, se acabó el contratar una tarifa de 50 euros/mes para un consumo real de 20 euros a cambio del smartphone del momento, se acabó el tener el pedazo móvil caro por un lado y una segunda línea de tarjeta y con un terminal barato para llamar a la novia, que con esta línea me sale más barato. Pronostico unos años duros para el sector, con tarifas mucho más bajas y con alguna fusión o incluso alguna operadora abandonando el país.
La intención de la compañía con este expediente de regulación de empleo será redimensionarse para volverse más competitiva
paliyoes escribió:El capatilismo del siglo XXI
Gurlukovich escribió:Por mi pueden cerrar la empresa, panda de piratas. Creo que lo más importante de Pepephone, a parte de sus bajas tarifas, es que ni te envían correos de publicidad de mierdas (...)
Deschamps escribió:Te olvidas de un pequeño detalle... Pepephone es un OMV que utiliza la red de Vodafone para que sus clientes tengan servicios de voz y datos...
Si cierran unos, cierran los otros.