¿Quién dijo que la independencia te permite hacer lo que te dé la gana en tu casa? Supongo que alguien que viva a 1.000 km de su familia, lejos de un aeropuerto donde lleguen compañías de bajo coste y sin línea de teléfono. Porque si no es así, al final, aunque tengas 34 años te siguen diciendo lo que tienes que hacer. Os juro que, estando de visita familiar, me han llegado a decir que tengo que ir al baño antes de irme, igual que se lo dicen a mi sobrino de tres años.
Escribo esto porque empiezo a estar más quemada que la pipa de un indio. Estoy aprovechando (o intentando aprovechar) los meses de verano para hacer algunas cosillas que hay pendientes en el piso en el que vivo desde hace cuatro años, al que me mudé precipitadamente por circunstancias que no vienen al caso.
Mi marido y yo somos personas de trabajos intelectuales: pídenos que aprendamos algo de fuerte base teórica y seremos los mejores. Pero en cuanto nos pidas que hagamos algo más complicado que cambiar una bombilla empezamos a tener dificultades. Con deciros que yo, que no voy mucho más allá de instalar un portalámparas, soy la chapucillas de la casa, os podéis hacer una idea.
Pues bien, entre otras cosillas, tengo que repasar la pintura de algunas habitaciones. Primera discusión: el techo del baño. Resulta que se me está viniendo encima, literalmente, la pintura sobre la ducha. El baño no tiene ventana, tengo puesto un extractor que conecto puntualmente siempre que voy a ducharme, algo quita, pero evidentemente el vapor ha hecho estragos en cuatro años de dos duchas diarias.
¿Qué hacemos en estos casos? Llamamos a nuestros padres para que nos aconsejen. Y aquí viene el conflicto. Si el padre A dice que hay que hacer una cosa y el padre B que hay que hacer otra, ¿qué hacemos?
Como son la mar de dispuestos los dos, al final alguno acaba haciendo al menos parte del trabajo. En este caso, el padre A ha dicho que no hace falta raspar toda la pintura, sólo la parte que se ha caído. Dicho y hecho, ha venido, ha raspado, y luego ha puesto masilla para que no haya resalte entre la parte que está sin pintura y la parte que aún la conserva. Dejó para unos días más tarde venir a pintar.
En estos días ha seguido lloviendo pintura.
Yo, que como ya he dicho, no soy ninguna experta, sabía que eso iba a pasar. La teoría del padre A es que la pintura se cae porque la escayola no la absorbió bien. Mi teoría es que tal vez eso haya sido así, pero que si se ha caído ahí, 10 cm más allá también caerá. Y si ahora pinto encima, dentro de 15 días vuelvo a tener la pintura mal y es el cuento de nunca acabar. De hecho ayer raspé y hoy hay burbujitas nuevas.
El padre B opina que hay que lijar el techo, tal vez no entero pero al menos el cuadro de la ducha y un poco más. Y que de masilla nada, que en realidad si quisiera el techo perfecto tendría que cambiarlo entero. Yo no quiero la perfección, me da igual, al fin y al cabo el techo ahora mismo ya tiene irregularidades, por una más tampoco va a pasar nada.
Muy bien, pues ahora para hacer las cosas a mi manera, que sería raspar o lijar el techo y luego pintarlo, necesito ayuda porque no puedo hacerlo yo. Si llamo al padre A va a hacerlo a su manera, que es pan para hoy y hambre para mañana. Si llamo al padre B lo va a hacer a la suya, que supone un esfuerzo físico excesivo incluso para una persona joven. Estoy segura de que podría haber una manera intermedia, hacerlo poco a poco, por ejemplo, pero nadie va a querer hacerlo así. O lo hacen a lo burro o lo hacen mal.
Pero aquí no acaba la cosa. Tengo que pintar una habitación que no se ha pintado nunca, bueno, se entregó el piso pintado, así que en realidad se pintó una vez hace varios años. El techo está perfectamente, la pared es lo que está mal porque tiene una grieta, que hay que rellenar, y además se mojó un poco bajo la ventana.
Yo había pensado en pintar sólo la pared. Los techos de las habitaciones nunca los he pintado, y de hecho mi dormitorio ya necesita algún repaso y sin embargo el techo sigue bien. ¿Tanto me equivoco al hacer algo así? Mi madre ha puesto el grito en el cielo, dice que pintando el techo "se desinfecta". Ni que fuera a comer sobre él.
Bueno, problemas familiares al margen, ¿qué me aconsejáis con la pintura? ¿Lijo el techo del baño o me limito a pasar la espátula? ¿Pinto el techo de la habitación o paso del tema?
Y otra pregunta de regalo: tengo en el otro baño un falso techo donde está la máquina de aire acondicionado. Esta máquina tuvo una fuga, que se reparó, pero dejó una mancha de aceite en el tablerito de debajo. He comprado una pintura que dice ser resistente al vapor, al agua y al aceite de las cocinas. ¿Si lo pinto quedará bien? ¿Se puede pintar un falso techo con esas pinturas? Es que ya que me pongo, pinto ese baño también, porque ahora mismo es que no se utiliza mucho y por eso no se ha caído la pintura, pero estoy segura de que terminará ocurriendo lo mismo que en el otro.