Los únicos juegos actuales que me han interesado son precisamente los que se han hecho siguiendo lo que se hacía en las dos últimas décadas del siglo pasado.
Hay muchas aburridas películas interactivas que llaman juegos y programas engordados para vender tarjetas gráficas caras para mostrar algo que no es tan espectacular para justificar las prestaciones exigidas.