Frío. Fresquito, me encanta tener las manos frías (cosa que en invierno siempre me pasa), arroparme con la manta por la noche, ponerme cuatro mil capas de ropa y dejar al descubierto solo los ojos, respirar y que se vea el vapor... una delicia. El calor, sin embargo, solo agobia, hace sudar, me trae migraña, duermes peor y no puedes evitarlo ni en pelotas.