El victimismo es un trastorno paranoide de la personalidad muy común, en el que el sujeto adopta el papel de víctima a fin de, por un lado, culpar a otros de conductas propias y, por otro, enarbolar la compasión de terceros como defensa a supuestos ataques.
Mediante una proyección, en el sentido de Sigmund Freud, el victimista recurre a la estrategia mental de colocar fuera de sí la responsabilidad o los males que realmente le pertenecen. En este sentido, la personalidad de víctima o victimismo consiste entonces en defenderse de posibles situaciones de malestar a través del no reconocimiento y la proyección externa de una determinada situación. Estos sujetos se muestran débiles y maltratados para encontrar el apoyo de otros y evitar los esfuerzos que su situación de vida, natural o adquirida, les requiere.
Como esta mentalidad no siempre logra alcanzar los objetivos, conduce con facilidad a la desesperación, el conformismo ante el infortunio e incluso el resentimiento, la ira o el deseo de venganza contra lo que le rodea. Se transforma así en un victimismo agresivo, una forma rabiosa de victimismo que consiste en molestarse porque otros no son como ellos o como desean que sean. En estos casos la tendencia es a atacarlos, acusarlos, etiquetarlos para dañarlos moral, emocional o físicamente en una demostración de intolerancia excluyente. Por ello en ocasiones surge junto con la megalomanía, ya que el sujeto, cuando no se ve continuamente elogiado y aceptado, se ve víctima de supuestas conspiraciones y hostilidades.
Trastorno victimista según la Wikipedia. Ahora empezad a leer el hilo y me vais contando.