Juego terminado, me ha encantado. Soy muy fan tanto de Persona como de Shin Megami, Metaphor es una mezcla de ambos bastante mejor hecha que el desastre que fue para mí Soul Hackers 2. Lo situaría debajo de Persona 5, pero no por demérito, simplemente la quinta entrega de Persona es un juego prácticamente perfecto, no creo que ni Atlus se esperase que le saliese tan bien. Con el resto de juegos de ambas sagas ya habría que meterse en detalles concretos, tiene cosas mejores y peores, muy influenciadas por los gustos personales.
De lo bueno que tiene el juego poco que decir, tiene un nivel altísimo en casi todos los aspectos principales, por lo que voy a comentar lo malo. Lo peor para mí lo que se ha señalado varias veces, es absurda la cantidad de modelados de enemigos que se repiten. Prácticamente todos los jrpg lo hacen, perfecto, pero en este juego se les va de las manos. Hay muchos jefes de misiones secundarias con su pequeño lore que resultan ser exactamente el mismo bicho que has matado varias veces. Te saca completamente del contexto.
Por otra parte, la dificultad no está del todo bien balanceada. Persona es sencillote en general y en Shin Megami tienes que andar con cuidado siempre, ok, me adapto a cada juego. Aquí hay puntos de dificultad absurdos, tanto de difíciles como de fáciles. Mención especial al jefe final que tantas críticas ha recibido por su dificultad. Yo iba muy leveado en todo y muy bien equipado, no me ha sido difícil, pero sí que he pensado automáticamente que en una partida 'normal' tiene que ser un horror darte de bruces con este muro de dificultad después de fácilmente 60 horas de juego. Entiendo que la dificultad al final es de los puntos más difíciles de equilibrar en los videojuegos, no es un desastre tampoco, pero se podría haber afinado más.
Y por último el rendimiento, al menos en ps5, me parece muy mejorable. He tenido rascadas cuando el juego no es precisamente una maravilla a nivel gráfico.
Para mí un juego de 9,5. Me falta jugar el Astrobot para poder decir en condiciones si se merecía el Goty, pero si se lo hubiera llevado no debería haber sorprendido a nadie.