Y es que argumentos no existen.
Al final es odio, resentimiento, problemas de identidad, imagen, paranoia persecutoria y demás sentimientos primitivos como la elite vasca y catalana y de otras regiones separatistas propagan sobre sus pueblos.
El primer error de la transición fue dividir el país en comunidades tan grandes o "históricas", lamentablemente un invento histórico que todos sabían que terminarían en separatismo.