Pues casi lo tengo finiquitado, me falta
El balance es muy positivo, es un RPG fundamental dentro de la historia de los videojuegos, y hoy en día sigue siendo una obra maestra que debe ser jugada sí o sí en caso de disfrutar de este género.
Sin embargo, creo que los añadidos de este remake tienen un impacto muy negativo en su disfrute.
Los rincones secretos y puntos de recolección son un acierto sobre el papel, pero en la práctica convierten la exploración en un infierno, sobre todo en mar abierto. Entre la frecuencia de los combates aleatorios, la necesidad de escudriñar cada milímetro del mapa y la posibilidad de que pueda haber un monstruo escondido o no según el momento del día hacen que el uso de una buena guía sea imprescindible para no irse dejando nada en el camino.
El postgame es, con toda seguridad, el peor de toda la saga. Te obligan a aprender el oficio de domabestias con tres personajes y a bajar la dificultad a misión dracanina para poder tener opciones. Y aun así, prepárate para sufrir las mayores cerdadas jamás vistas en un Dragon Quest: enemigos que tienen tres acciones por turno, llaman a otros, espamean omnicuración, regresión, sueño y parálisis en el mismo combate. Un sinsentido que solo provoca frustración e impotencia. He acabado todos los Dragon Quest numerados al 100% salvo el IX (me quedaron algunas piezas de equipo por conseguir) y el X (que por el momento sigue siendo exclusivo de Japón) y no he visto nada igual.
Ahora completaré lo que me queda y, tristemente, dudo que lo vuelva a rejugar, al menos durante un largo tiempo, a diferencia del VIII y el XI, que revisito anualmente.