Yo pongo una canción que me hipnotiza en todos los sentidos, la amo.
Y una rallada que escribí hace tiempo, no hace falta que lo interpreteis ni nada, es un poco tochazo, así que si nadie lo lee, no me extrañará xD.
Alma
Cuando ya no quieras ser quien eres, avisa. Que yo ya me encargo. Hay gente que cuando pierde todo, decide desaparecer y no ser ni recuerdo. Olvidadas palabras de personas que cuando las entonan, parecen valientes y convencidas de todo y de todos. Verdades absolutas en bocas indecisas y solubles con una mirada. Debiles ante su "existo", debiles ante la nada que les agobia tanto y perecen en ella inutilmente presumiendo de ella mientras pueden dar la cara, pero inconsistentes en el abismo que hay entre el Yo y la nada. Disfrutando de la nada, obviando el Yo y lo que le rodea. Creen que viven para ellos mismos, pero ellos mismos se niegan su existencia, su valor a encarar lo eterno y de ser parte del recuerdo absoluto de cada minuto que rodea el espacio vital de la mente y el cuerpo.
Yo soy el encargado del todo. No puedo llamarme Dios, no tengo esa suerte ni tampoco pretendo ser alguien idolatrádo y basado en historias de fantasias. Si el ser humano se refugia en lo fantástico, y es feliz en él, no soy quien para negarselo. Un fetiche u otro, da lo mismo, con ello justifican sus valores éticos y morales, sus acciones. Da igual justificarlo con religión o dinero, siguen siendo fantasias tan pegadas y relacionadas que ni me molesto en mirarlo. Sin embargo, el millón de factores que vive una persona me sirve para decidir si sus recuerdos, su vida, su existencia desaparece o no. Yo solo mantengo el equilibrio que deben tener los seres humanos en sus instintos y conocimientos posteriores para ser quien son. Y eso lo eligen ellos por el camino que recorren y la evolución en sus consciencias. Aunque sencillamente podría decir que equilibro el bien y el mal, haciendo que coexistan y tomen sentido según el camino que tome cada persona. No elijo quien decide desaparecer. Desaparece el que ha llevado una vida debil en cuerpo y espíritu. El que no se ha observado a si mismo, a los demás. El que no ha mantenido la paz y la armonía que requiere una persona para habitar en su interior el bien y el mal y ser feliz, consecuente y poder amar y odiar al mismo tiempo, sin destruir su interior y lo que le rodea. Cada recuerdo, cada parte de su vida es transformado en nada. Y el que consigue mantener su alma, pasa a ser parte del horizonte siempre lejano, siempre intocable. Los recuerdos de toda la humanidad los puedes ver en cualquier horizonte en el que el cielo y la tierra se toquen. Estas memorias están alejadas de todo contacto, pero se pueden percibir si lo sabes hacer. El sentido mismo de la vida, del bien y el mal que no son más que elementos subjetivos en una busqueda corporea de la felicidad, en la convivencia de los mismos está la verdadera fortaleza humana. En mantenerse en pie ante el mundo pese a la ambigüedad de sus pensamientos. Vida y muerte, comienzo y fin, y vuelta a empezar. Si el cuerpo se queda en tierra, el alma intacta en el cielo, se unen en el horizonte para alienarse por siempre jamás. Y desde ahí se observa hasta el último grano de arena que se puede ver en el mundo.
Asi que cuando no quieras ser quien eres, avisa, que yo haré el resto. Aunque a veces soy bastante caprichoso y me quedo como colección algunos incorporeos que me llaman la atención. Supongo que te preguntas que por qué te digo que si quieres ser tu o no. Eso solo lo puedes averigüar por tu cuenta. Ya nos encontraremos en el momento adecuado. Encuentra tu sentido existencial, demuestrame que eres fuerte y formarás parte del eterno. Y si no quieres, me da igual, puedes vivir una vida subjetivamente igual de feliz. De todas formas, todo se acaba en la vida. Dejarás de ser quien eres cuando mueras. Y si tu existencia ha dado la talla, vivirás en una consciencia universal. Asi que igualmente, se feliz. Te deseo lo mejor.